El calcio en los alimentos

Blanca Villarreal | Juventud Presidente

El consumo de calcio en cantidades adecuadas regula el organismo hasta alcanzar su equilibrio perfecto. Los alimentos ricos en calcio mantienen las reservas de este mineral perfectamente conservadas aun cuando el producto se encuentre envasado desde tiempo atrás. Es uno de los elementos que se mantienen invariables y perduran en el tiempo.

calcio

El calcio tiene como principales propiedades el cuidado de los huesos y los dientes, sobre todo, en las primeras etapas de la vida, durante el crecimiento y el fortalecimiento de los niños, al igual que en las etapas más maduras del ser humano durante las cuales, la necesidad de calcio es mayor para prevenir y combatir la falta de este mineral y el debilitamiento de los huesos.

Es importante tener en cuenta que, en función de la edad la absorción presenta mayores o menores dificultades.   

¿Cuáles son las principales fuentes de calcio dentro de la alimentación?

Los productos lácteos son los principales alimentos ricos en calcio: la leche, los yogures o el queso, pero existen otros alimentos que pueden ayudar al ser humano a mantener los niveles adecuados, como son algunos vegetales de hoja verde oscura: las espinacas o las acelgas.

Otras fuentes de calcio son las legumbres, entre las que destacan con mayores cantidades de calcio los garbanzos o las lentejas; los frutos secos como las almendras y las avellanas y dentro de la rama del pescado, las sardinas.

Dentro de los lácteos y sus derivados, el queso es una de las mayores fuentes de calcio y principalmente, aquellos productos lácteos descremados o desnatados, que fomentan la mejor absorción del calcio en sangre.

¿Cómo se manifiesta la falta de calcio en el organismo?

Existen unos síntomas que determinan que es posible que el organismo se encuentre falto de calcio. Algunos pueden notarse físicamente, aunque lo adecuado es acudir a un especialista para que realice las pruebas pertinentes.

La falta de calcio puede traducirse en osteoporosis y dolores en las articulaciones, aunque también puede manifestarse en problemas en dientes y encías, resquebrajamiento de uñas, calambres musculares, colesterol e incluso problemas derivados con el riego sanguíneo.